viernes, 31 de diciembre de 2010

Los hombres grises

Si han leído Momo de Michael Ende, sabrán de quiénes hablo: nada más y nada menos que de los terribles ladrones del tiempo. Me veo en la obligación de comunicarles un asunto muy grave que debe ser atendido con la máxima urgencia.

Los hombres grises existen.

Descubrí esto en mi habitación. Estaba leyendo un libro cuando la calefacción se apagó sola, así que intenté conectarla de nuevo; pero me resultó imposible, así que di por sentado que debía tratarse de una avería. Entonces una brisa gélida comenzó a manifestarse, y la puerta de mi cuarto se abrió, dejando pasar a un tipo trajeado con un rostro ceniciento. Pronto el humo de su cigarro llenó todo el espacio, y no lo apagó a pesar de que me llorasen los ojos. Me dijo que leer era una pérdida de tiempo y que debía dedicarme a otras actividades más productivas e importantes; también añadió que dejase este blog, diese al gato en adopción y que gastase más dinero para ayudar al funcionamiento del país. Imagino que no se esperaba mi reacción: con la velocidad de una serpiente le agarré el cigarro, arrancándoselo de la boca. Después de eso lo vi desaparecer sin dejar rastro. Lo que él desconocía, es que yo tengo noticias de sus actividades desde hace mucho tiempo, y entre otras cosas sé cómo destruirles. El problema es que son demasiados.

El único motivo por el que pululan entre nosotros, es que se lo permitimos. Aún queda mucho tiempo antes de plantearse la posibilidad de que se extingan, son fáciles de reconocer; pero también de olvidar, y una vez que nos visitan es probable que solamente recordemos sus consejos, que seguiremos a rajatabla por parecernos lo más lógico. Seguro que muchos de ustedes ya han recibido una visita suya y no la recuerdan. En ese caso pueden verse envueltos en multitud de actividades febriles con el único objetivo de ahorrar tiempo y obtener más beneficios. Deben saber que en realidad todas esas horas ahorradas se pierden para siempre, consumiendo su vida a una velocidad vertiginosa, y cuando sea demasiado tarde será el momento en el que se den cuenta. Ahora que saben de su existencia espero que me ayuden a terminar con esa plaga. O al menos ayúdense a sí mismos y no les hagan caso cuando los tengan al lado tomando apuntes con ese bloc gris.

No puedo ayudarles a reconocerlos, porque muchas veces toman distintas formas. Duden de cualquier indicio que muestre algún tipo de obsesión por el robo de lo inmaterial -lo más importante-, sobre todo del tiempo y la amistad. Por otro lado, la frialdad que se suele sentir en su presencia es inconfundible. El problema es que están en todas partes: la radio, el cine, la televisión, los periódicos...
Su mayor enemigo son los niños, porque estos son más proclives a malgastar el tiempo; sin embargo ya se están apoderando de ellos, incitándoles a jugar con todo aquello que no fomente su imaginación y haciéndoles dependientes de lo absurdo. No espero que crean todo lo que acabo de contarles, pero que al menos sirva para que puedan eludir con éxito el problema de las sanguijuelas de los minutos. A veces es imposible debido a que la sociedad puede atraparles en una cárcel sin paredes, en ese caso intenten pasar su tiempo lo mejor posible. Pues el tiempo es el bien más valioso que tenemos, y regalarlo a quien no se lo merece puede ser el mayor error que cometamos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Mesnada


Sinopsis: "Este libro no es la historia de la batalla de Alarcos, aunque empiece con ella; ni la de las Navas de Tolosa, aunque ésta sea descrita con todo lujo de detalles. No tiene como protagonistas a los reyes cristianos, ni a los califas y visires musulmanes, aunque todos aparezcan en él. Mesnada es la narración de la vida y hechos de unas gentes anónimas que vivieron, lucharon, odiaron, amaron, y la mayoría de las veces malvivieron en la frontera entre musulmanes y cristianos entre finales del siglo XII y principios del XIII. Sus protagonistas son aquellos que nunca saldrán en los libros de historia; personajes, ya sean reales o ficticios, cuyas vidas a veces se cruzaron, a menudo involuntariamente y que actuaron movidos por necesidad, ambición o simplemente obligados por las circunstancias. Personas de ayer y hoy, que nunca son protagonistas de nada sino espectadores de todo, y que ignoran que son ellas quienes hacen que gire el mundo."


Quizá los jugadores de rol veteranos recuerden Aquelarre, un juego de rol realizado y publicado en España allá por 1990, Ricard Ibáñez fue su creador y también es el autor de Mesnada, una novela histórica en la que se ven reflejadas muchas costumbres de musulmanes y cristianos en una época sucia a la par que violenta. Al principio, la estructura  recuerda a las clásicas historias del género fantástico, en las que un personaje va encontrándose con otros que además de poseer diferentes habilidades útiles, le acompañarán en su viaje, formando un grupo variopinto y mortal que resuelve los problemas gracias al trabajo en equipo. Con esa premisa es fácil deducir por donde irá la narración una vez que se acaba de comenzar; pero el autor nos tiene reservada una sorpresa, antes de llegar a la mitad del libro cobrarán vida un buen número de subtramas con menos atractivo que la historia principal, y los abundantes puntos de vista narrativos sembrarán una pequeña semilla de confusión en el lector imprudente, aunque no supondrán un problema serio a la hora de comprender la trama, porque es muy atractiva y nos entretendrá con eficacia. La mayoría de los personajes están muy bien construidos, sus buenas descripciones y personalidades fuertes los harán muy reconocibles amén de carismáticos; salvo en algunos casos, donde habrá extensas descripciones innecesarias dirigidas a personajes sin importancia, y falta de ellas en otros más relevantes.


He visto varias erratas en el libro, de las que voy a culpar a la editorial, porque no creo que sean muy complicadas de hallar. Pondré una como ejemplo: "Comadreja había salido de su escondrijo tras guardar la honda, desenvainó su cuchillo y para rematar alegremente a los que aún respiraban. De esta forma pudo saquear sus cuerpos...", la "y" sobra, o al menos debería encontrarse delante de "desenvainó", ¿no ha leído el libro ni un solo corrector antes de publicarse? Porque ése no va a ser el único fallo que encontrarán, démosle pues un merecido toque de atención a la editorial y continuemos con la prosa. Al principio, el autor abusa un poco de los puntos suspensivos, pues están en los diálogos de los personajes y en la voz narrativa demasiadas veces, durante varios capítulos. También noté un abundante uso del "que" al comienzo de las frases, dándole un sabor añejo al texto; un acierto, desde mi punto de vista. Aunque debería haber vigilado un poco que no se le colasen luego demasiados en otros sitios: "La sombra se deslizó en plena noche, sin más ruido que el que causaba el roce de su capa contra la piel", por supuesto la frase no es incorrecta; pero quedaría mejor "La sombra se deslizó en plena noche, sin más ruido que el causado por el roce de su capa contra la piel", sí, ya sé que soy un poco tiquismiquis, a pesar de ello cuando resalto una de estas cosas es porque no es la única que he visto -y tampoco voy a ponerlas todas-; sin embargo, la novela me gustó mucho. Creo que se hubiese merecido una mejor edición y distribución. 

Desconozco si ha tenido éxito, el caso es que yo lo compré por apenas seis euros en una librería, un precio insignificante si tenemos en cuenta que tiene tapas duras, más de cuatrocientas páginas e imágenes a color al final, donde se muestra el despliegue de la afamada batalla de las navas, descrita en los últimos capítulos; el colofón será la carga de los tres reyes que pondrá a la morería en desbandada. Según mi opinión el libro es notable -a pesar de que la trama se disperse un poco-, y una opción muy buena que dará algunas horas de entretenimiento por un precio irrisorio. Parece que en estos momentos se encuentra descatalogado, pero si lo ven no duden en hacerse con él.

Datos del libro:
*Año de edición: 2007.
*Encuadernación: Tapa dura.
*Colección: Militaria.
*Número de páginas: 442
*Precio original: 20,50 euros.
*Precio actual: 5,90 euros (si se tiene la suerte de encontrarlo).

¡Deus vult!


lunes, 20 de diciembre de 2010

Cuidado con el consumismo de estas fechas



Advertencia: evita leer lo que sigue si tienes en alta estima a la Navidad.

Ahora que se acerca un nuevo año, una vez más nuestras carteras amenazan con vaciarse. No malinterpreten mis palabras, no tengo nada en contra de los regalos, reuniones familiares y las fiestas típicas de estas fechas; pero no hay que dejarse llevar por un arrebato consumista y quedarse con los bolsillos llenos de telarañas. Tampoco me molesta ese foráneo Papá Noel vestido con los colores de cierta marca, ¿qué tiene de malo verlo arrimarse a los reyes magos?, así se reciben más dádivas, y de paso reparte refrescos para amenizar el viaje. El problema viene cuando las marcas comerciales se aprovechan del momento, subiendo los precios de sus productos endebles y creando más publicidad que nunca. Y al final, mientras unos disfrutan con su consola nueva, otros se conforman con tener algo que llevarse a la boca un día más. Hay quien se siente satisfecho ayudando a los indigentes este mes, con eso ya han cumplido, ya se han ganado el valhalla; olvidan que esa gente existe todos los días del año. Supongo que aquella hemiplejía moral de la que hablaba Gasset afecta a muchos ámbitos de la cultura y no sólo al que él hacía referencia. Acabo de ver el vídeo de un tipo optimista, en él afirmaba que el ser humano llegará a una utopía dentro de unos años; yo sospecho que ese mundo perfecto nunca se va a producir.

Cuando Dickens escribió sobre el viejo Ebenezer Scrooge, seguramente su intención era aprisionar en una jaula dorada a la maldita naturaleza humana, al menos durante un mes. Crear un paradigma de comportamiento para las personas que vivan esas fechas, en la época victoriana eso era pedir mucho; pero hoy, creo que a pesar de haberse producido un notable cambio social, en el fondo todo sigue igual. La Navidad es una moneda con sus dos caras, ya las tenía hace mucho tiempo y ahora también. A mí, esta fiesta impuesta a la fuerza cada año me parece una cáscara vacía, un vestigio del pasado posiblemente condenado a desvanecerse con los golpes del tiempo; temporada de modas pasajeras, consumo desmedido, risas huecas, luces deslumbrantes, árboles falsos, regalos por compromiso y resacas molestas. Todas estas cosas me traen además un recuerdo de cuando iba al colegio: en una de las representaciones navideñas que se hacían cada año, una profesora me dijo que debía disfrazarme de oveja -junto con otros chicos-, ponerme a cuatro patas en el escenario y balar; por supuesto me negué en rotundo a pesar de llevarme un suspenso, no me arrepiento porque de otro modo hubiese sido un trauma insuperable.

Hace poco sorprendimos en Baker Street a un intruso que se había colado por la chimenea, tras una interesante conversación, resultó ser un cliente que nos ha encargado un trabajo muy complejo, así que si me disculpan, debo acompañar a mi amigo Holmes en una nueva aventura. Aprovecho para desearles felices fiestas.

Ya sé que odias la Navidad Watson, pero el turrón lo devoras

Algunas tiras cómicas de Mauro Entrialgo





Para verlas grandes hagan clic en ellas.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cristal oscuro


Tenía muchas ganas de escribir una entrada para hablar de una película, que me ha dejado una huella imborrable desde la infancia, cuando las fantasías formaban parte de la realidad; una sombra oscura podía ser el escondrijo de mil pesadillas diferentes y un árbol inclinado la entrada a una realidad alternativa donde sería recibido por recios enanos y elfos altivos. Cuando tecleé las palabras Cristal oscuro, me quedé en blanco, porque todas las letras se agolpaban intentando escapar y se quedaban atascadas en la puerta de salida. Calificar a este filme como una obra maestra no es suficiente para mí, es algo más: una llave a otro mundo. Los personajes están vivos, respiran, oyen; te acompañan desde el mismo instante en que decides abrir esa puerta con una mano trémula. Una vez que todo termina y se despiden de ti, el sueño se desvanece a tu alrededor; mas no eres el mismo, porque queda el recuerdo intenso de vivir una experiencia que no se volverá a repetir.


A veces, una película puede sorprender porque tiene una calidad fuera de lo común, son joyas valiosas que brillan llenas de desesperanza; saben que hay una estrella polar que se yergue muy por encima, y se llama Cristal oscuro. Un trabajo de cinco años, con detalladas marionetas, escenarios móviles, música hipnotizadora y una trama exquisita. Unos seres llamados urskeks, vivían en paz hasta que uno de ellos dañó el objeto más importante que poseían, el cristal oscuro, y la raza se dividió en dos: Los sabios místicos y los crueles skeksis. Dos mitades de un solo ser que viven interconectadas, de manera que si un místico sufre daños, su skeksis correspondiente también. En medio de esta guerra, un pequeño gelfling llamado Jen, deberá reparar el cristal con el fragmento que falta. Cumpliéndose la profecía que reza: "cuando se produzca la conjunción de los tres soles de este mundo, un gelfling completará el cristal, reparando la caótica sociedad reinante". Los skeksis, conocedores de esa profecía y temerosos de que se cumpla, intentaron acabar con toda la raza gelfling; ya en el principio de la película se muestra que no lo consiguieron.

El artífice de todo esto es el genial Jim Henson, seguro que recuerdan series como Fraguel Rock o El cuentacuentos; ambas obras suyas. A los fans de Star Wars les interesará saber que era él quien manejaba al maestro Yoda original -el clásico, no ese "holograma" saltarín-, por desgracia, Cristal oscuro fue incomprendida. A pesar de utilizar marionetas, se trata de una película adulta que a un niño le costaría llegar a entender; el aspecto hermafrodita de los skeksis, unos buitres putrefactos símbolo de una maldad vehemente, y unos monstruos repulsivos combinados con escenas tétricas, angustiosas; provocaban que ni los más pequeños, ni los adultos, comprendiesen en aquella época el porqué del guión. El resultado fue un fracaso en el cine. Al igual que sucedió en su momento con Blade Runner, ha pasado a ser una obra de culto, y todavía hoy se pueden ver en las tiendas ediciones especiales en DVD. He conocido a varias personas que la han visto cuando contaban su edad con los dedos de una mano -o dos-, ninguna la ha olvidado, todas mantienen una reminiscencia de la portentosa imaginación de Jim Henson, creadora de un filme que no deberían perderse si no han tenido la oportunidad de verlo.

El diseño de los personajes y las diferentes criaturas, vino de la mano del artista Brian Froud, un ilustrador que junto con Alan Lee -seguro que le conocerán por las imágenes mostradas en las obras de Tolkien-, publicó un libro editado en todo el mundo, Hadas. Cada uno de los seres que aparecen en la pantalla al visionar la película, sorprenden por su calidad; los decorados están a la altura de las circunstancias, ofreciendo varios elementos móviles que les proporcionan vida y misterio. Los skeksis, por ejemplo, fueron creados en base a los siete pecados capitales, al ser nueve -porque uno de ellos muere al comenzar de una manera bastante desagradable-, se pueden apreciar pecados repetidos. La música que acompaña a estos elementos inolvidables es de Trevor Jones, una de las mejores bandas sonoras que escuché hasta hoy. Siempre que me preguntaron sobre mi película favorita, jamás dudé al responder, porque con toda seguridad es Cristal oscuro, ahora y siempre; a pesar de que sea ninguneada a veces debido a la incomprensión. Dicen los rumores que se está preparando una segunda parte para el 2011, titulada El poder del cristal oscuro. A veces merece la pena volver la vista atrás, sobre todo si lo que hay delante es una avalancha de remakes.


En otro mundo, en otro tiempo, en la era de la maravilla, hace mil años, esta tierra era verde y era buena, hasta que se quebró el cristal y un trozo se perdió, un fragmento de cristal. Así empezó la profecía. Y aparecieron dos nuevas razas: los crueles skeksis y los apacibles místicos. Aquí, en el castillo del cristal, los skeksis tomaron el poder. Ahora, los skeksis se reúnen en la cámara sagrada donde el cristal pende sobre una columna de aire y de fuego. Los skeksis, de cuerpos duros y retorcidos, de mentes duras y retorcidas. Mil años llevan gobernando. Y ahora, sólo quedan diez de una raza agonizante, dirigidos por un emperador agonizante, prisioneros de sus propias vidas en una tierra agonizante. Hoy se reúnen de nuevo ante el cristal, cuando el primer sol llega a su punto más alto. Así es la costumbre de los skeksis, llegar a extraer nueva vida del sol, como lo es también la de saquear las tierras. Hoy, nuevamente, se llenarán de energía, engañarán a la muerte a través del poder de su manantial, su tesoro, su destino... El cristal oscuro. 

martes, 14 de diciembre de 2010

Pulp


Conocía a Bukowski desde hace muchos años como un interesante autor maldito, pero nunca había leído nada suyo. Instigado por las opiniones vertidas en los foros de la red, he comenzado a leer sus novelas empezando por Pulp. Lo primero que me llamó la atención fue comprobar que las espinas duras de lo políticamente incorrecto están presentes a lo largo de todas las páginas, para leer a Bukowski hace falta una mente abierta, en estos momentos una novela análoga de un autor nuevo lo tendría muy duro para publicarse. El ritmo narrativo es muy rápido, descripciones leves y diálogos abundantes, eso consigue que el personaje principal cambie de lugar a una velocidad endiablada, metiéndose en situaciones dispares a la par que violentas. El protagonista es un detective contratado por "la señora muerte" para investigar a un escritor que supuestamente debería estar muerto; irá recibiendo también otros encargos como encontrar el "gorrión rojo". La historia es un claro homenaje a las pulp fictions. Una mezcla de humor, tragedia, acción y algunas gotas de surrealismo.

De su prosa cambiaría algunas cosas que me desagradaron un poco, aunque eso no fue un impedimento para que me pasase un par de horas entretenido. Quizá escribir de esa manera forme parte de su estilo, marcando una personalidad fuerte tanto en la vida real como en la literaria. Pondré dos ejemplos: "Necesitaba un buen afeitado, necesitaba un corte de pelo, necesitaba un buen baño", entiendo que esa redundancia  es premeditada, a pesar de ello, no puedo dejar de pensar que hubiese sido mejor "Necesitaba un buen afeitado, un corte de pelo y un buen baño"; también he visto algunos verbos -o acciones- superfluos: "Me estaba frotando la mano con la pernera derecha del pantalón cuando sonó el teléfono. Lo cogí", luego empieza el diálogo, a mí al menos me da la sensación de que lo subrayado podría desaparecer sin que el texto se resintiese, tal vez la mala impresión que me produjo fue por ser muy escueto y no estar aún familiarizado con el escritor.

Me he divertido mucho leyéndola, para mí, es el descubrimiento de un autor que no olvidaré, Pulp, no será lo último que lea de él. Todas las novelas de Bukowski están publicadas en Anagrama: Cartero, Factotum, Mujeres, La senda del perdedor, Hollywood y Pulp.


domingo, 12 de diciembre de 2010

El espejo


Dejo por aquí un cuento que escribí cuando era más joven, estaba demasiado influenciado por los clásicos así que el texto es un poco ampuloso. Tiene además varios defectos:
1.En el final hay una especie de Deus ex machina. Recuerdo que no tenía experiencia con los relatos cortos y lo precipité demasiado, además no es de mi estilo porque es feliz (me lo pidieron así).
2. Está sin corregir. Lo iba a borrar, no creo que haya muchas faltas ortográficas; pero es posible, lo que sí es seguro es que habrá comas mal puestas.
3. Se supone que debería ser incluso más corto. 
Al final, antes de exterminar el relato definitivamente, decidí ponerlo en el blog por si entretiene a alguien. Cuando escribo fantasía suelo darle un ligero toque de steampunk, aunque en este caso no se note mucho.



Un cerrado círculo de árboles danzaba en armonía con la música que tocaba la brisa nocturna, enmarcaban una pequeña casita de dos pisos, que se hallaba a las afueras de la ciudad dormida, donde las buenas gentes se disponían a conciliar sueños reparadores o desafortunadas pesadillas dependiendo de los caprichos de Morfeo.
En ese candoroso a la vez que hogareño retiro, habitaba una familia de campesinos. Al amparo de la cálida luz de dos quinqués, cenaban ahora tras las tediosas oraciones lentamente pronunciadas por la voz ronca del padre, los miembros de aquella copiosa cena eran un matrimonio entrado en la madurez y sus tres hijos, dos niños y una niña vivaz que contemplaba todo nerviosa con sus azules ojos saltones. Tras las dos únicas ventanas abiertas del comedor sólo se podía vislumbrar la lobreguez de la fría noche, que contrastaba con la tenue luminosidad que podrían ver los que mirasen desde el exterior.
El padre engullía con gusto un buen trozo de carne, todos rieron cuando un pedazo de la misma se le quedó entre los pelos de su poblado bigote, cuyos extremos llegaban hasta la parte inferior de la barbilla. Yantaban a la vez que charlaban animadamente sobre los quehaceres de la huerta y la visita a la ciudad en busca de unas azadas nuevas, cuando se escucharon unos sordos golpecillos en la puerta, uno de los niños fue el primero en percatarse pero la mujer interpretó que debía tratarse sólo del viento. Sin embargo los ruidos se volvieron más insistentes y fuertes, quedando claro que alguien golpeaba la puerta, puede que un visitante que se habría perdido o algún familiar de la ciudad que llegaba justo a tiempo para cenar acompañado. El hombre se levantó de su asiento con un leve quejido limpiándose la boca con la manga de su camisa, acto por el cual fue reprendido por su mujer de camino a la entrada. Resultó ser un mensajero envuelto en una verdosa capa ondeante, colgando en su hombro portaba una cartera con toda probabilidad llena de cartas y bajo el brazo traía un largo a la vez que estrecho paquete, envuelto en papel y amarrado con cuerdas deshilachadas, sin dignarse a saludar mencionó el nombre de la dirección para comprobar si era el lugar correcto, ante el gesto afirmativo del matrimonio entregó el bulto sin más demora y se marchó, rehusando una invitación para quedarse a comer algo.
La esposa, cuya lacia melena castaña llegaba hasta la cintura, asió el paquete con ambas manos apretándolo contra su blanco delantal, doblándose ligeramente ya que pesaba.
Quitaron las cuerdas sin dificultad, rasgaron el papel y se encontraron con un ostentoso espejo exquisitamente decorado con serpientes de oro que recorrían los bordes dorados mirando con ojos de piedras preciosas; era ovalado, se sostenía por dos pequeñas patas con forma de zarpas de león y le llegaba a la mujer casi a los hombros. Todos se quedaron con la boca abierta alrededor del espejo preguntándose como un objeto tan evidentemente valioso podría venir en tan paupérrimo envoltorio.
—Se han equivocado —afirmó el padre sin dudar—. Ninguna nota lo acompaña y que sepamos no tenemos ningún familiar rico que nos haga tal regalo, sin embargo la dirección que mencionó el mensajero era la nuestra.
—Lo mejor es que lo dejemos en aquel rincón —explicó la mujer señalando una esquina del comedor libre de muebles—. Y mañana vayamos a la ciudad a preguntar en mensajería.
Dejaron pues el espejo en aquella esquina desnuda de la habitación y se dispusieron a retomar la ya escasa cena; antes de irse a dormir, la mujer regañó a los niños que intentaron en vano extraer una de las joyas de los ojos de aquellos áureos reptiles.
Entrada ya la avanzada noche, la niña no pudo conciliar un sueño profundo limitándose a dormitar dos largas horas, un sonido suave proveniente del comedor llamó su atención hasta el punto de despertarse por completo; decidió bajar, pues su dormitorio se encontraba en el piso superior, para tomarse un vaso de agua.
Al pasar por el comedor encendió uno de los quinqués camino de la cocina, las sombras de los árboles cercanos proyectaban figuras fantasmagóricas que simulaban gigantescos ogros en su imaginación. El sonido que la despertó momentos antes, aún sonaba en alguna parte; pero no podía identificar el lugar exacto, por lo que no le dio importancia limitándose a terminar la bebida con premura para volver al lecho lo antes posible, era ya muy tarde y lo único que le interesaba era dormir. Cuando se disponía a extinguir la débil luminosidad que alumbraba el comedor percibió al fin de donde venía aquel sonido casi imperceptible semejante a un borboteo. El espejo.
El ruido parecía provenir detrás del mismo, era insólito pero la luz de la lámpara no llegaba  en su totalidad hasta él, ni siquiera cuando la niña asiéndola con ambas manos se acercó todo lo que pudo. Lo único que podía ver era una mancha negra en la esquina; si no fuese por su forma ovalada casi no lo reconocería. El miedo comenzó a poseerla, pero consiguió mantener la calma quedándose siempre dentro del radio luminoso.
Sin embargo, se quedó completamente paralizada al ver que una cara emergía en el centro del espejo. En medio de la penumbra sólo se veían dos luminosos puntos de luz rojizos que eran los ojos, una aguileña nariz y una recta boca, su negruzco tono se confundía con las sombras, por lo que la niña esforzaba mucho la vista intentando verlo mejor para dar una explicación a aquello, quizá era algún animal que se había colado por la ventana, pero,¿por qué la luz se iba diluyendo cual pintura en un disolvente a medida que se acercaba al espejo?. De todas formas veía ese rostro de semblante inexpresivo que ahora dirigía su mirada a ella.
—¿Pero cómo? —masculló repentinamente con una voz sibilina que sonaba grave—. ¿No tienes miedo?, además yo no tendría que estar aquí, no reconozco el lugar.
La niña, por supuesto, reaccionó de la manera más natural y dejando caer el quinqué al suelo enfiló a toda prisa hacia la habitación de los padres, desabrigándoles de sus sueños y trayéndoles a la fría realidad. Estaba excitada y hablaba muy rápido saltando encima de la cama; tras un rato pudieron comprender que algo le había ocurrido en el comedor, así que al matrimonio no le quedó más remedio que ir a inspeccionar  en medio de numerosos bostezos con su hija asustada justo detrás, al llegar al comedor se encontraron con una de las luces brillando bajo la mesa y nada fuera de lo común, el espejo tenía el mismo aspecto lujoso que cuando lo sacaron del paquete, iluminado por la luz refulgía magníficamente destacando en aquel ambiente humilde. Dieron un buen rapapolvo a su hija por haberlos despertado y encima tirar una de las lámparas, por fortuna no se incendió el piso. “Al menos los niños continuaban durmiendo sin enterarse de nada”, decía la madre varias veces con los ojos entrecerrados. Llevaron a la niña a su dormitorio arropándola, con el acostumbrado beso en la frente.

Al día siguiente, fue toda la familia a la ciudad, los niños correteaban gritando entre tenderetes abarrotados de comida mientras la niña cogida de la mano de su madre miraba todo con curiosidad. El padre se separó de ellos momentos antes para ir a la añeja casa de mensajería, con su letrero de madera desgastado siempre dando la impresión de que caería en cualquier momento al suelo o encima de alguien. Allí le comentaron que no se sabía nada de ningún paquete enviado a su dirección y no había nada registrado que se pareciese a lo que recibieron por la noche. Además insistieron en que los mensajeros no trabajan a esas horas, sino por la mañana, hasta la hora de comer.
Con esas noticias regresó el marido a informar a la familia, que ya tenía adquiridos varios alimentos.
—¿Podemos quedárnoslo? —preguntó tras acabar de contar lo sucedido en mensajería.
—Siempre podemos venderlo si en un tiempo razonable no lo reclaman —contestó la esposa—. Y el dinero no nos vendría mal.
Los niños jugueteaban lejos ignorando las conversaciones de adultos.
—Me parece bien pero ¿cuánto es un tiempo razonable? —dijo rascándose la cabeza.
—Pues unos meses, no hay que tener prisa por obtener dinero de algo que al fin y al cabo no nos pertenece, que no se convierta en una preocupación un simple objeto.
Al volver trascurrieron las horas sin incidentes, comieron exquisitos guisos, los niños ayudaron a su padre en los quehaceres del huerto, recogieron leña para cocinar, limpiaron la chimenea de hollín…
Incluso la niña ya no se preocupaba de lo ocurrido en el comedor la noche anterior cuando comenzaron a cenar, convencida por sus padres de lo que seguramente era un mal sueño. De todas formas tenía la sensación de encontrarse observada cada vez que pasaba ante ese espejo que estaba comenzando a odiar.
Y de esta forma se terminó el día, cubriéndose todo con estrellas, negrura y secretos.
Al igual que la noche anterior la niña tampoco pudo dormirse fácilmente, y además volvió a escuchar el mismo molesto ruido que venía del comedor, al principio quedó paralizada; pero paulatinamente la curiosidad fue venciendo al miedo. Decidida a acabar con lo que fuera que estuviese molestándola, bajó con paso decidido los crujientes escalones de madera, si despertaba de esa forma a sus padres o hermanos pues mejor, no estaría sola. En esa ocasión no se sorprendió al ver una vez más el espejo totalmente negro, ni siquiera cuando el rostro la esperaba en el centro del mismo, clavando sus ojos rojos en los suyos.
Se mantuvo a una distancia prudencial en el otro extremo de la habitación, no gritó ni avisó a nadie, pues sabía que aquella cosa desaparecería en cuanto llegasen, sin dejar de desear en el fondo que sus fuertes pasos en la escalera atrajesen ayuda. El rostro no hablaba, así que se atrevió a iniciar la conversación.
—¿Qué eres? —dijo con voz temblorosa.
—Esperaba que preguntases algo así pequeña humana —manifestó con el mismo tono intimidante de la otra vez—. No te interesa saberlo créeme, yo debería estar en otro sitio, te esperaba porque si abandono este objeto no podré volver a meterme dentro, quiero que me lleves a la ciudad.
A pesar de que la luz llegaba a duras penas al rincón del espejo, a la niña le pareció ver moverse a las ahora negras serpientes que decoraban el borde.
—Pero pesas mucho y no me dejan ir allí sola…
—Reduciré el peso de mi escondite, acércate y cógeme, una vez allí me dejarás donde yo te diga, el maldito cretino que me trajo a un lugar erróneo lo pasará realmente mal cuando mi amo se entere.
La niña retrocedió un paso, cada vez sentía más repulsión ante unos fugaces movimientos sinuosos alrededor del rostro.
—Ya veo que te dan miedo las serpientes —afirmó—. No te preocupes no te harán nada, además si me llevas ahora a donde yo te diga sólo tardarás una hora, no volverás a verme y podrás olvidarte de mí.
—Es que no me gustan, me dan asco —dijo mientras se acercaba despacio a las escaleras para escapar, ya no aguantaba ni un segundo más allí.
—Escucha humana diminuta, estoy perdiendo la paciencia, coge un buen trozo de papel envuelve el espejo y llévame. Volveré todo a su aspecto normal si quieres. Llevo todo un día esperando aquí dentro escuchando vuestras tonterías.

Sin embargo la niña no escuchó, se largó subiendo las escaleras presurosamente intentando llegar al cuarto de sus padres, no le importaba que se enfadasen por segunda vez con tal de no volver a ver aquella criatura terrible típica de los peores sueños.
Sintió unos pasos que la seguían, al final ese monstruo decidió salir de su espejo, si era cierto que ya no podría entrar de nuevo quizá quería vengarse antes de escapar. Giró la vista para atrás, viéndolo subir tras ella, una sombra con ojos rojos y garras que arañaban los escalones y paredes.

Alertado por el ruido el padre despertó, y asió con la mano derecha una espada cuya única función durante varios años no era otra que ornamental, colgada en una de las paredes; estaba dispuesto para arremeter contra cualquier tipo de intrusión. Su esposa por el contrario dormía profundamente así que no la molestó;sin embargo, no pudo evitar que se despertase cuando la puerta se abrió de golpe al entrar la niña con los ojos muy abiertos y el pelo revuelto, respiraba con agitación. Nada más ver a su padre le abrazó por la cintura sollozando.
—¿Qué pasa hija? ¿Acaso hay intrusos? — preguntó acariciándole la melena sin bajar la guardia con la mano que blandía el arma.
La respuesta no tardó en llegar cuando la criatura amenazante atravesó la puerta que debería haber sido cerrada. El padre no pudo dar crédito, la madre reaccionó abrazando a su hija en un gesto protector.
—Todos lo vais a pagar, ya cumpliré mi misión en cuanto me ocupe de vosotros—masculló iracundo el habitante del espejo exhalando una neblina grisácea por la boca.
El hombre embistió con su arma ensartándola en el pecho de aquel ser, quedándose clavada sin hacerle ningún daño aparente; a modo de represalia, recibió un zarpazo en su antebrazo que le hirió profundamente. Después, la criatura se quitó la espada y se la tragó haciéndola desaparecer en medio de volutas de niebla.
Entonces repentina e inesperadamente comenzó a mirar con frenesí en todas direcciones desapareciendo a continuación por el techo, filtrándose por una diminuta apertura tras volverse neblinoso por completo.
Los asustados campesinos temblaron durante unos minutos sin decir una palabra, esperando que la criatura del espejo apareciese por algún lado, la mujer recordó a sus hijos solos en su cuarto, por lo que salió despedida a comprobar si se encontraban bien, respiró aliviada tras verlos sin ningún daño, luego se fue con cuidado de no despertarles.
En ese momento llamaron a la puerta de entrada en el piso de abajo, lo que provocó un sobresalto general, abrieron la puerta a sabiendas de que el monstruo no necesitaba que le abriesen para internarse en su hogar, de manera que no sería él. La sorpresa fue mayúscula cuando entró el duque, sonriente, con su sombrero emplumado en la mano y sentándose en la primera silla de madera que encontró, disculpándose por ello pues se hallaba cansado; le acompañaban el mago real -que se quedó de pie tras el noble sosteniendo un tarro negro en alto- y un par de guardias armados con alabardas que estaban apostados fuera para vigilar.
—Dispénsenme por no haber llegado antes, no fue hasta hace unos momentos que fui informado desde la mensajería de al parecer un envío erróneo, cuando escuché que su dirección tiene un gran parecido a la mía, cambiando únicamente dos letras, no ha sido complicado deducir que ese envío me correspondía a mí —dijo el duque apresuradamente secándose el sudor con un pulcro pañuelo en el que se veían bordadas sus iniciales.
—Yo soy el que debe ofrecer disculpas —replicó el campesino—. Pues nuestra intención era vender su espejo si nadie lo reclamaba.
Ante esas palabras el noble rió sin ningún pudor avergonzando al hombre, que pensó en la posibilidad de haber dicho alguna incongruencia.
La niña se abrazaba a su madre asustada. El duque, al percatarse de ese miedo dejó de reír.
—Desconozco lo que haya ocurrido mientras llegaba; pero pueden decirle a su hija que puede estar tranquila, estoy seguro de que esa criatura no volverá nunca más —sentenció el duque con convicción.
— ¡Cierto! —exclamó el mago apoyando su bastón  en una esquina y quitándose su celeste sombrero picudo dejando ver una brillante calva, tras ello dio unos golpecitos con un dedo en ese tarro al que no parecía adentrarse la luz—. Intentó engañarme convirtiéndose en una pequeña araña; de poco le sirvió.
—¿Quiere decir que esa cosa está ahí? ¿En ese tarro? —preguntó la mujer con incredulidad.
—Sí —afirmó el duque con una media sonrisa—. Este es el quinto intento para acabar conmigo de un hechicero que vive lejos en el sur, el cual no soporta mi matrimonio con su hija, normalmente me envía objetos de distinta forma y tamaño que contienen algún mal, en este caso esa especie de criatura. Pueden creerme si les digo que no es lo más peligroso que me ha sido enviado, por otro lado el venerable mago aquí presente siempre me ayuda en estos casos, supongo que ya lo conocíais al menos de vista, pues es alguien muy cercano al rey. Siento no haber llegado antes. Díganme, ¿en qué objeto se escondía la criatura?
El campesino giró apesadumbrado la cabeza en dirección al espejo.
—Ya veo —dijo el duque cruzándose de brazos pensativo—. Pueden quedárselo, no creo que sea peligroso y sacarán un buen dinero por él.
—Eso casi destruye a mi familia, no quiero volver a verlo y será destruido en cuanto os vayáis —declaró firmemente el hombre de campo.
El duque se sorprendió al ver que la mujer también parecía estar de acuerdo en ello, por lo que dijo:
—Sois sorprendentes, en cualquier otro caso estoy seguro de que se habrían quedado con el objeto guardándolo oculto como un tesoro, ya sea para conservarlo o venderlo, sin decir una palabra a nadie, vosotros decidisteis consultarlo en mensajería con la clara intención de entregárselo a su legítimo dueño si se presentase, en caso contrario nunca hubiese sabido nada, ya que ese mensajero no era un trabajador común sino más bien con toda seguridad hablamos de un sirviente directo de mi antagonista del sur. Vuestra honestidad ha sido la salvadora de esta casa y su familia, porque yo tenía la orden de recibir noticias de cualquier envío sospechoso.  

Al cabo de unos días, la sencilla familia de campesinos recibió una invitación para ir a la casa del noble, donde les serían entregados unos papeles incrementando considerablemente sus posesiones.
El espejo fue destruido y sus restos abandonados en las profundas entrañas de la tierra. 

                                                               

sábado, 11 de diciembre de 2010

Roger Wolfe


Un par de poemas suyos.

Odio
                          

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el locutor deportivo
de la radio del vecino
esos domingos por la tarde.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el macaco de uniforme
que sentencia -arma
al cinto- que el semáforo
no estaba en ámbar, sino en rojo.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el cívico paleto
vestido de payaso
que te dice
que no se permiten perros
en el parque.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con la gente que choca contigo
por la calle
cuando vas cargado
con las bolsas de la compra
o un bidón de queroseno
para una estufa
que en cualquier caso
no funciona.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con los automovilistas
cuando pisas un paso de peatones
y aceleran.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con el neandertal en cuyas manos
alguien ha puesto
ese taladro de percusión.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
cuando le dejas un libro a alguien
y te lo devuelve en edición fascicular.

El odio es una edición crítica
de Góngora.

El odio son las campanas
de la iglesia
en mañanas de resaca.

El odio es la familia.

 
El odio es un cajero
que se niega a darte más billetes
por imposibilidad transitoria
de comunicación con la central.

El odio es una abogada
de oficio
aliándose con el representante
de la ley
a las ocho de la mañana
en una comisaría
mientras sufres un ataque
de hipotermia.

El odio es una úlcera
en un atasco.

El odio son las palomitas
en el cine.

El odio es un cenicero
atestado de cáscaras de pipa.

El odio es un teléfono.

El odio es preguntar por un teléfono
y que te digan que no hay.

El odio es una visita
no solicitada.

El odio es un flautista
aficionado.
El odio
en estado puro
es retroactivo
personal
e intransferible.

El odio es que un estúpido
no entienda
tu incomprensión,
tu estupidez.

El odio son las cosas
que te gustaría hacer
con este poema
si tu pluma
valiera
su pistola.

***
Periodismo
 
Lanza la mierda
y lávate las manos.

La metamorfosis


La trama de esta novela corta es paradójicamente simple y compleja. De un primer vistazo, vemos que sólo trata de un tipo que cuida de su familia, y un día descubre que se ha transformado en un insecto repugnante; momento en el que todos los que le rodean le darán la espalda. ¿Qué quiso transmitir Kafka con este relato? A parte de que puede ser algo autobiográfico -resulta muy interesante la carta que escribió a su padre-, yo me atrevería a decir que trata sobre la inhumanidad que azota a una parte de la sociedad. Al principio, cuando Gregorio es útil porque lleva dinero al hogar, todos le tratan con deferencia; una vez ocurrida la transformación, es el asco lo que predomina. Una alegoría de todas esas situaciones en las que un miembro familiar es condenado, repudiado, y por último desterrado, todo ello debido a un cambio. No es una escena extraña: muchas son las personas que el día menos pensado se convierten en una criatura repulsiva para sus allegados. En muchos casos esto es producido por una incomprensión hacia lo que es diferente.

La interpretación que yo hago es una entre un océano de ellas, porque existen muchas que intentan descubrir el significado subyacente tras esas líneas angustiosas, por eso aún hoy me sorprende que algunos lectores afirmen de manera categórica que se trata de una historia simple carente de profundidad. La metamorfosis es posiblemente el relato más conocido del autor -aunque yo prefiero El proceso-, mas eso no debe suponer un prejuicio a la hora de leerlo, pues parece que muchos opinan que el éxito de un libro es directamente proporcional a la mala calidad del mismo; un error fatal, basado en un tópico anacrónico y absurdo. Algo parecido sería afirmar que una rubia es tonta por ser rubia, o que un coche rojo corre más por ser rojo. A veces un best-seller se merece las ventas que tiene, a pesar de ello, es inevitable que de vez en cuando sean atacados por el monstruo de los ojos verdes. Kafka desarrolló un estilo muy característico, incluso está registrada la palabra "kafkiano" para referirse a sus novelas u otras con rasgos similares.

El libro es muy descriptivo, siendo los diálogos escasos; a pesar de ello, se lee con rapidez porque es original y capta la atención del lector. La curiosidad por saber qué le ocurrirá a Gregorio por culpa de su desgracia, nos llevará indefectiblemente hasta la última página. Sin duda una pequeña gran obra. Hay escritores que tienen un estilo muy "kafkiano" en algunas de sus novelas, de entre todos ellos me gustaría destacar a uno que cada vez es más célebre, el japonés Haruki Murakami; impresionante su Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, más adelante hablaré de él. Kafka es uno de los autores más consagrados de la literatura, el porqué de ello es evidente. Conozco a personas que durante su vida escolar fueron obligadas a leer las obras de Kafka, al principio se mostraron indignadas porque imaginaban que sería tedioso; pero cuando se dejaron envolver por sus relatos terminaron por cambiar radicalmente de opinión. Por supuesto el autor también tiene  detractores, como todos.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Edgar Allan Poe


Al principio pensé en comentar un relato de Poe, hasta que me di cuenta de que es imposible centrarse sólo en uno, porque todos son una genialidad. Este escritor se merece con creces el enorme reconocimiento que ha tenido a lo largo de los años, no es para menos, pues entre otras cosas fue el creador del género detectivesco con su personaje Auguste Dupin; que además, inspiró a Conan Doyle para crear al famoso Sherlock Holmes, el cual le dice a Watson en la novela Estudio en escarlata: "No me cabe duda de que usted cree hacerme una lisonja comparándome a Dupin.Pero, en mi opinión,Dupin era un hombre que valía muy poco. Aquel truco suyo de romper el curso de los pensamientos de sus amigos con una observación que venía como anillo al dedo, después de un cuarto de hora de silencio , resulta en verdad muy petulante y superficial. Sin duda que poseía un algo de genio analítico; pero no era en modo alguno un fenómeno, según parece imaginárselo Poe".

Los relatos de Poe están escritos con una maestría que muy pocos pueden alcanzar, y contienen además la cantidad justa de información; otros escritores, como King por ejemplo -escritor influenciado por Poe-, son capaces de narrar extensas historias donde no pasa nada durante doscientas páginas, aunque en defensa del "rey del terror", alegaré que algunos de sus libros merecen la pena, sobre todo los primeros. También fue una fuerte influencia para Lovecraft, tanto que en sus comienzos lo imitaba, aunque bastante mal; más tarde encontraría su propio estilo gracias a los horrores cósmicos.

El género de terror, está pasando por una época en la que se ve impelido a usar fuegos artificiales para atraer masas y llenar bolsillos, modas que se van y vuelven. Un carrusel al que se suben muchos, para crear obras efímeras que caerán en el más oscuro olvido tras unos años. Una muestra de ello son los justamente denostados vampiros de crepúsculo, o las películas mediocres de hombres lobo que nos bombardeaban hace tiempo con sus efectos baratos e historias insulsas. Hoy son los zombis los que llenan el carro de las ofertas, muchas de ellas desechables; por suerte, la serie de televisión The walking dead parece que ha sorprendido con una calidad fuera de lo común, centrándose más en la supervivencia de los personajes que en el recurso fácil del gore gratuito. Lo cierto es que crear algo original dentro del género es ya una hazaña, y lo poco salvable que se puede encontrar suele adolecer de falta de recursos -si no es comercial no vende, ergo, no interesa-, de todas formas, cuando alguien arremete contra el mundo del susto basta con nombrar a Poe, ese genio casi siempre representado con un rostro cetrino.

De Poe podemos encontrar varios libros a la venta que rebosan calidad por los cuatro costados, destaca la magnífica edición del zorro rojo con las ilustraciones de Harry Clarke y traducción de Julio Cortázar, a pesar de no contener todos los relatos es muy recomendable. Los tres de Auguste Dupin, harán disfrutar a cualquier aficionado a las historias de detectives, particularmente me gustan La carta robada y Los crímenes de la rue morgue, ambos con un final memorable. De los terroríficos cuentos no me quedo con ninguno en especial, porque como ya mencioné antes todos son impresionantes, con una prosa exquisita cargada de misterio.Por otra parte los poemas están a la altura de sus relatos, de ellos habría que destacar El cuervo, sin duda el más célebre,tanto que incluso en los Simpsons lo homenajearon en un simpático capítulo que seguro aún recordarán.  ¿De dónde ha sacado Poe toda esa genialidad? ¿De su vida atribulada? Porque su biografía es bastante sobrecogedora: escolar fracasado, poeta sin suerte y dominado por el juego y la bebida.

Poe no es sólo el mejor escritor de su género, a estas alturas se le considera uno de los grandes. Si todavía no han tenido la oportunidad de razonar junto a Dupin o refugiarse junto a una tripulación condenada a ser engullida por un maelström, no esperen más y háganse con cualquiera de esos libros recopilatorios de todos los tamaños y precios; honestamente dudo que se arrepientan. Pueden buscar por internet uno de sus relatos cortos y leerlo para saber si les gusta antes de adquirirlo, por ejemplo El pozo y el péndulo. Yo descubrí a Poe con 16 años y fue lo que me animó para escribir relatos cortos en la revista del instituto. Una mala época por cierto, las jaurías de adolescentes que circulan por esos lugares a veces no son muy amistosas. Volviendo a Poe, deben tener en cuenta que se trata de un clásico y debe ser leído como tal, en sus libros no van a encontrar vampiros disolutos, hordas de muertos vivientes y demás clichés; si se atreven a abrir las tapas, se cruzarán con los ojos de las tinieblas insidiosas mirándoles directamente desde el rincón más insospechado.

Cuando la inspiración surge de un corazón ennegrecido por la tristeza más profunda, el resultado puede ser un cuento de Poe.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?


Podemos apreciar la importancia de la película en la portada de la novela que encabeza la entrada, editada por Edhasa. No es de extrañar, ya que cuando hablamos de Blade Runner nos referimos a una obra maestra del celuloide. Existen muchos rumores acerca de la novela, la mayoría de ellos afirman que es una obra monótona y con una prosa mediocre. Yo estoy de acuerdo en lo segundo, porque el autor alarga mucho los diálogos, hace reflexionar demasiado a los personajes y por si fuese poco, algunas de esas reflexiones le dicen al lector cosas que ya sabe; sin embargo, la trama engancha mucho, tanto, que yo cuando leí la novela años atrás lo hice de un tirón. Igual que la relectura que acabo de realizar antes de este artículo. Ocurre que la película es tan buena que en parte ha ensombrecido el relato de Philip K. Dick, no voy a entrar en el debate sobre qué es mejor; pero hablaré del libro, el filme y el juego que salió para pc.



En la novela, un polvo ubicuo perjudicial para los humanos domina el ambiente, es un rastro de una guerra terminal que ha devastado la tierra, provocando que la gente deba emigrar a otros mundos, porque los pocos que se quedan, sufren una decadencia constante hasta que consigan irse o ser considerados "especiales". Los animales casi se han extinguido -los primeros en desaparecer fueron los búhos-, y se han convertido en un objeto muy valioso y necesario para mantener un paupérrimo estatus social. La venta de animales eléctricos prolifera y el protagonista Rick Deckard tiene uno, concretamente una oveja eléctrica. Los inmensos edificios vacíos son numerosos, ellos son la causa de una intensa sensación de soledad con la que deben combatir los que aún resisten entre el polvo radiactivo. La distopía que presenta el autor es oscura, posible y aterradora. Los androides -en la novela andrillos-, son usados para tentar a los que deciden emigrar, porque se le entrega uno gratuito a cada colono; algunos de ellos consiguen escapar de la esclavitud impuesta desde el principio de su existencia y llegan a la tierra, donde procuran pasar desapercibidos. Por eso existen los cazadores de bonificaciones, que buscan a los infiltrados para "retirarlos" intentando a la vez que la sociedad no se entere de nada. Para encontrarlos, se usa el test Voight-Kampff, varias preguntas que determinarán si el sujeto entrevistado es un impostor.



La película posee varias diferencias respecto a la novela, aunque son favorables de cara a llevar la historia al cine. Muchos directores podrían aprender bastante sobre hacer buenas adaptaciones, si leyesen el libro y luego visualizasen el filme en su mente separando lo que no hubiese funcionado; recuerden que a veces lo que funciona en un libro fracasa en la pantalla y viceversa, porque son formas de narrar diferentes. Estamos ante una de las mejores películas de ciencia ficción de todos los tiempos; la banda sonora de Vangelis es sublime, el guión cuenta con frases geniales -una de ellas es de las más famosas del cine-, los actores son excelentes, el decorado recrea a la perfección la distopía de Philip y para el director es la obra cumbre de su carrera. De hecho, hay discusiones sobre si la mejor película de ciencia ficción es ésta o 2001 odisea en el espacio. Aquí, los replicantes tienen una fuerza sobrehumana -en la novela no- y le van a dar más de un quebradero de cabeza a un  Rick Deckard encarnado por Harrison Ford. Curiosamente la película fue un fracaso en el cine y es considerada hoy de culto. Para mí, es una de las que más me han gustado de todas las que he visto hasta ahora. Se han montado múltiples versiones de la misma con diferencias en la trama : La narración en Off del protagonista, un final feliz, otro negativo, violencia adicional en una escena y el sueño del unicornio que sólo aparece en las dos últimas.



El juego aparecido para pc resultó ser una de las mejores aventuras gráficas que se podían poseer; por desgracia, ahora ya es un poco complicado de conseguir. Estaba completamente en castellano y tenía entre otras cosas más de 100 escenarios interactivos para investigar, varios finales distintos dependiendo de las decisiones que se tomen a lo largo de la historia, gráficos espectaculares para la época y música basada en la banda sonora original. En la caja venían cuatro discos debido a la gran cantidad de información. Un juego imprescindible para los amantes de la película o la novela. Yo no he tenido la oportunidad de jugarlo; pero si alguna vez lo veo en las tiendas lo compraré sin dudarlo, sobre todo teniendo en cuenta que el precio sería bastante más bajo que el original.


Merece la pena leer el libro y ver la película, porque no todos los días se tiene la oportunidad de disfrutar una obra maestra del género. Algunos detalles pueden pasar desapercibidos la primera vez que se ve el filme; pero seguro que terminan volviendo a verlo pasado un tiempo. Personalmente prefiero Blade Runner mucho antes que productos comerciales tipo Avatar. Además yo creo que los efectos especiales artesanales, superan en muchos aspectos a los modernos generados por ordenador.
Respecto al aciago destino que nos propone Philip K. Dick, diría que es bastante probable teniendo en cuenta el elevado número de fanáticos que pisan la tierra. Tal vez llegue el día en el que la diferencias ideológicas tengan tanto peso que se origine esa guerra terminal, una lucha sofisticada en la que nuestra raza se aniquilará sistemáticamente a sí misma. De todas formas hay que contemplar todas las posibilidades, es imposible determinar cómo será el futuro lejano.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Una disyuntiva en el autobús


Más de tres años me separaban de la última vez que había tomado el digno transporte urbano, prefería caminar, ya que la alternativa de tomar el coche o el autobús, significaba eludir ese ejercicio necesario para evitar convertirme en un ent. Pero debía ir a un lugar remoto y no tenía ganas de conducir, así que por una vez opté por dirigirme hacia esa parada nueva y brillante que habían colocado recientemente; incluso tenía una especie de indicador moderno que marcaba con precisión los minutos que faltaban para que llegase el número que debía tomar. En cuanto llegó el gusano humeante subí seguido por una cola de personas silenciosas, como la mayoría de los asientos estaban libres, no hubo ningún problema; cada individuo ocupó su trono de plástico duro atestado de arañazos, chicles y algún que otro garabato impúdico. El pasillo se quedó vacío permitiendo que una agradable brisa viajase a través de las ventanas, era el inicio de un sueño confortable que pronto se convertiría en un infierno que incluso a Dante haría temblar. Según avanzaban las paradas, el gusano devoraba más y más personas, sus entrañas se llenaban tanto que escoraba hasta dar la sensación de que volcaría en cualquier momento. Resistí como pude en mi asiento, apretado contra el cristal de la ventana con la sensación de que saldría disparado atravesándola. Afortunadamente esa situación no duró mucho tiempo, porque la mayoría de las personas se bajaron cinco minutos después; supongo que tomaron el transporte para viajar esos pocos metros imposibles de recorrer dando un par de pasos. Entonces vino una situación inopinada que no había previsto, una señora de edad avanzada -vieja, para qué usar eufemismos-, pagó su billete y enfiló hacia mí dando tumbos, sus ojos eran dos lanzallamas que incineraban a todo el que osase desafiar su mirada. En ese instante comprendí: quería mi asiento, o el de cualquier otro.

En mis hombros aparecieron esos dos personajillos que representaban un ángel y un demonio, los ignoré porque ya estaban muy vistos y me quedé inmóvil con la vana esperanza de que alguien cediese su sitio sagrado. Nadie lo hizo y pronto nos arrepentiríamos de esa decisión, pues esa señora con una facilidad pasmosa formó un frente revolucionario en medio del autobús junto con otras de su misma edad; objetivos: voces estentóreas que denunciaban a la mala juventud de hoy, que no se levantaba, e insultos varios demasiado zafios para referirlos aquí. A pesar de ello, como mis escrúpulos me golpearon una y otra vez,  pasé el resto del viaje incómodo, pensando en la felonía que acababa de cometer. Como ya dije antes, debía ir muy lejos; aún me quedaba un cuarto de hora hasta llegar a mi destino. Subió entonces una señora que usaba muletas con bastante dificultad, daba la sensación de que caería de morros en cualquier momento, así que en esa ocasión no dudé, levantándome con una media sonrisa le cedí gustoso el sitio. Me miró de hito en hito de la misma manera que la anterior a la que no quise cederle el asiento y no se sentó, era demasiado orgullosa para ello; "no soy tan vieja" pensaba con toda seguridad. Tras rechazar todas las ofertas de sentarse que le fueron ofrecidas, se situó en medio del pasillo molestando a todos los que intentaban circular por él. Yo contemplaba todo eso con incredulidad, y cuando me dispuse a sentarme de nuevo, ¡horror! el trono ya estaba ocupado por un joven artero que no dudó ni un instante en conquistar mi lugar. Por si fuese poco, desde las filas de atrás me señalaban y murmuraban. No esperé a mi parada, me bajé cuanto antes de ese gusano con ruedas para respirar con calma aire puro. Cuando llegó el momento de volver al hogar no lo pensé ni un instante..., tomé un taxi.

Todo lo relatado aquí es verídico. No me volverá a suceder, porque no pienso volver a tomar el autobús. Un saludo a los que me leen, y tengan un buen fin de semana.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cómo no escribir una novela


¿Han pensado alguna vez en escribir una historia que supere las 60.000 palabras? Entonces quizá les convenga comprar este libro, porque en tono de humor, irá comentando uno por uno doscientos errores que se suelen cometer cuando se emprende el viaje de las letras. Los dos autores tienen mucha experiencia como editores, críticos, escritores y profesores de escritura creativa.

Muchos afirman que realizar un libro está al alcance de muchos, y tienen razón; pero deben tener en cuenta que a pesar de que todos podemos correr, pocos vamos a estar en las olimpiadas. Sin olvidar que la disciplina necesaria para rellenar todas esas hojas de letras no es poca precisamente, y siempre cabe la posibilidad de que los editores rechacen la obra, ya sea por un fallo de los cientos que se pueden perpetrar o porque simplemente no les interesa; es decir, escribir una novela debe ser por gusto, nunca por dinero. Citando a Dragó: "escribir no es una profesión, es una vocación, y el verdadero escritor continuará realizando su tarea incluso en una isla desierta", por mi parte me he cansado de ver a muchos autores publicar o en el peor de los casos autopublicar un libro, y desinflarse por no obtener esas ventas que tanto anhelaban.

Si a pesar de lo dicho aún estás interesado en embarcarte y surcar el océano literario, tal vez sea conveniente que compres "Cómo no escribir una novela", pues señalará los fallos más básicos. De todos modos yo me atrevería a decir que leyendo un poco, la mayoría de ellos no se deberían cometer; verbigracia, el clásico villano relatando sus planes infames a los protagonistas o introducir mensajes controvertidos en el relato. Recuerden que algunas opiniones no van a coincidir con todo el mundo, una novela que niege la realidad de Auschwitch lo va a tener complicado para publicarse. De todas formas seguro que alguno de esos 200 errores no los habían tenido en cuenta y les sirvan; en caso contrario, se divertirán gracias a los párrafos hilarantes escritos por los dos autores. Yo al menos me lo pasé bien leyéndolo.

Datos del libro:
Autores: Howard Mittlelmark y Sandra Newman
Páginas: 306
Encuadernación: Rústica
Editorial: Seix Barral
Precio: 18 euros
Y ahora hombre araña te contaré mis intenciones

sábado, 20 de noviembre de 2010

El principito


Un curioso relato escrito expresamente para los más pequeños; pero del que los adultos también pueden extraer muchas ideas interesantes que pueden ser interpretadas de distintas maneras. Fue escrito por un piloto de aviación francés: Antoine de Saint-Exupéry. Durante uno de sus viajes tuvo un accidente en la parte de Libia del desierto del Sáhara, tanto él como su acompañante -el navegador- sobrevivieron; sin embargo, sufrieron los estragos de la deshidratación y ambos experimentaron alucinaciones visuales y auditivas. En el libro, un piloto que también tiene un accidente en el desierto se encuentra con el principito, ¿casualidad? Desgraciadamente el autor desapareció durante una misión a bordo de un Lockheed P-38 Lightning, a la temprana edad de cuarenta y cuatro años. Su legado aún perdura hoy, encerrado en unas páginas maravillosas que narran uno de los cuentos más célebres de la literatura.


Se ha meditado mucho sobre los múltiples mensajes que pueblan las líneas del texto, y no hay consenso sobre el verdadero significado de la mayoría. Mediante la prosopopeya típica de los cuentos, el escritor crea personajes a partir de una flor efímera o un zorro astuto, el cual le dice al principito una frase muy conocida entre las personas que han leído la obra: "He aquí mi secreto. Es muy sencillo. Consiste en que no se ve bien sino con el corazón, pues lo esencial es invisible a los ojos". El libro tiene abundantes frases que nos harán cuestionarnos el comportamiento de los adultos, conseguirá que visualicemos nuestra transición de la infancia a la madurez, y veremos en lo que nos transformamos caminando por esa senda que nos impone el padre tiempo. Todo eso, en apenas cien páginas y con una prosa sencilla destinada a los niños, demostrando que no hace falta recurrir a lo ampuloso para transmitir ideas que hagan reflexionar al lector.


Sinopsis:
"En esta serie, un aviador —Saint-Exupèry lo fue— se encuentra perdido en el desierto del Sáhara, después de haber tenido una avería en su avión. Entonces aparece un pequeño príncipe. En sus conversaciones con él, el narrador revela su propia visión sobre la estupidez humana y la sencilla sabiduría de los niños que la mayoría de las personas pierden cuando crecen y se hacen adultos.
El relato viene acompañado por ilustraciones dibujadas por el autor.
El principito vive en un pequeño planeta, el asteroide B 612, en el que hay tres volcanes (dos de ellos activos y uno no) y una rosa. Pasa sus días cuidando de su planeta, y quitando los árboles baobab que constantemente intentan echar raíces allí. De permitirles crecer, los árboles partirían su planeta en pedazos.
Un día decide abandonar su planeta, quizás cansado de los reproches y reclamos de la rosa, para explorar otros mundos. Aprovecha una migración de pájaros para emprender su viaje y recorrer el universo; es así como visita seis planetas, cada uno de ellos habitado por un personaje: un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un farolero y un geógrafo, los cuales, a su manera, demuestran lo vacías que se vuelven las personas cuando se transforman en adultas.
El último personaje que conoce, el geógrafo, le recomienda viajar a un planeta específico, la Tierra, donde entre otras experiencias acaba conociendo al aviador que, ya habíamos comentado, estaba perdido en el desierto."

La novela escoge entre algunos arquetipos de la sociedad actual, enfrentándolos a la lógica aplastante del protagonista, que no entenderá por qué un rey quiere gobernar lo ingobernable o por qué un borracho no deja de beber. Además contiene una vehemente crítica al materialismo propio de los mayores, que muchas veces juzgan la belleza de un objeto por lo que cuesta. Las lecciones morales que contiene este relato, pueden llegar a golpearnos inopinadamente en cuanto las descubrimos; para el principito, la rosa que posee es muy valiosa porque sólo existe una en todo su diminuto planeta, cuando el piloto la desprecia explicando que se trata de una planta anodina, el principito se enfada, pues para él, esa flor, la única que tiene, es evidentemente muy importante. En esa parte, el autor le da un buen azote a la empatía atrofiada que asola el mundo contemporáneo. Estamos ante uno de esos libros que merece la pena no perderse antes de escribir el último verso de nuestra existencia; se puede leer en una hora escasa y seguramente la primera vez que lo hagan, no será la última. Hay una versión cinematográfica de 1974, no la he visto y a pesar de ello no aconsejaría hacerlo antes de leer el libro. Tuvo un par de nominaciones al oscar gracias a la música.

Por último, voy a advertir que la edición de Publimexi puede ser muy económica, pero adolece de tener faltas ortográficas por doquier. Recomiendo comprar cualquier otra versión aunque sea más cara. Merece la pena. Un saludo a todos esos niños que están encerrados dentro de vosotros.


miércoles, 17 de noviembre de 2010

David Copperfield


Charles Dickens es sencillamente uno de los mejores escritores de la literatura universal; y con esa frase ya podría terminar la reseña, porque debería ser un motivo más que suficiente para leer David Copperfield, el "hijo favorito" del autor. La propia sinopsis del libro nos cuenta que Dostoievski lo leyó cuando estaba aprisionado en Siberia; Henry James, recordaba que de niño se escondía bajo una mesa para escuchar a su madre leerlo en voz alta, y Tolstói la consideraba el mayor hallazgo de Dickens, y decía que el capítulo de la tempestad es el patrón por el que debería juzgarse toda obra de ficción. Lo que es indiscutible, es que nos encontramos ante uno de esos libros que merece la pena leer al menos una vez.

La prosa es muy equilibrada, descripciones que hacen avanzar la historia salpicadas de abundantes diálogos, la riqueza de vocabulario es la justa, lo suficiente para leer con comodidad y -posiblemente- aprender unas pocas palabras nuevas; esto permite terminar el libro rápidamente a pesar de sus numerosas páginas. Para mí, es ese equilibrio en la prosa y estructura lo que hace a Dickens uno de los grandes, junto con la historia, por supuesto. No se dejen intimidar por el millar de páginas que tiene la edición de bolsillo, es un relato que se puede leer en poco tiempo. El autor fue publicándolo por entregas mensuales entre 1849 y 1850, el propio Dickens dice en un prólogo: "de todos mis libros, éste es el que más me gusta".

La historia es narrada en primera persona por el mismo David Copperfield, que va contando al lector todo lo que le aconteció desde la infancia, que estará marcada y encorsetada por los mayores que le rodean, pues intentarán decidir su destino sin tener en cuenta al protagonista. En la escuela conocerá a su primer amigo, el clásico chico deslumbrante al que todos admiran, un personaje muy real y que terminará por sorprender al lector. Luego, Copperfield tomará algunas decisiones equivocadas en su vida, cegado por sus propios sentimientos. Tal vez esta novela se encuentre influenciada por la vida del autor, que se vio obligado a trabajar en una fábrica de betún para calzado cuando tenía 12 años, en jornadas diarias de 10 horas.


Todos los personajes del libro se encuentran bien caracterizados y conseguiremos empatizar con ellos, o incluso odiarlos en caso de que lo merezcan. Normalmente no comento las portadas de los libros, pero en este caso voy a hacer una excepción porque la edición de bolsillo tiene una bastante chabacana según mi opinión. Juzguen ustedes mismos:


Por si fuese poco, las tapas tampoco es que rebosen calidad, son demasiado endebles hasta para una edición barata de estas características. A pesar de ello, el contenido sigue siendo tan bueno como en la mejor de las ediciones. Una novela excelente, de un escritor excelente.