jueves, 8 de marzo de 2012

El canto del vampiro

Cubiertas sencillas con solera.
Esos ojos..., ese pelo...
Dentro del pulp policíaco hay relatos que buscan, de una u otra manera, captar de forma inmediata la atención del lector y atraparlo hasta llegar a la última página; las novelas cortas de Harry Dickson lo hacen mediante el protagonista, pues por algo le apodan el «Sherlock Holmes americano». Hay un motivo de peso para ello, porque es un calco del personaje de Doyle, el cual, recordemos, está basado en una creación de Poe. En las novelas de Harry también hay espacio para «Watson», cuyo nombre es sustituido por el de Tom Wills. La mítica pareja vuelve para  enfrentarse a nuevos enigmas misteriosos y terroríficos. Como el que da título a esta entrada: El canto del Vampiro, donde se ha corrido el rumor de que un no muerto está asesinando a los habitantes de un apartado pueblecito, Marlwod; y después de arrebatarle la vida a sus víctimas, canta una hermosa melodía. Sabemos, al comenzar la lectura, que un vampiro no puede ser; pero quién o qué perpetra esos crímenes permanecerá oculto hasta el revelador final que, auguro, os sorprenderá.

Esta otra podría servir
como campaña antitabaco
Aunque conseguir hoy estos pulps no es tan fácil como hace unos años, informo sobre ellos porque aún es posible que os topéis con alguno en librerías de viejo, y son muy entretenidos. Esta colección en concreto se comercializó aquí en los  setenta, así que será raro hallar un ejemplar en buen estado. Según he leído, Jean Ray publicó ciento ochenta novelas de Harry Dickson, y en España la editorial Júcar editó unas sesenta. Ciertos lectores que tienen por costumbre denostar a este tipo de novelas tal vez ignoren sus cualidades positivas, porque son una opción respetable si se comparan con otros tipos de ocio; además, algunas están escritas con un vocabulario rico del que se puede aprender, y no todas las personas disponen de tiempo suficiente para emprender lecturas más extensas. El porqué de ese menoscabo suele darse por desconocimiento, miedo a mancharse con algo aparentemente vulgar...; pero la literatura de folletín no esconde lo que es, y su existencia no deteriora la de otros estilos. Divagaciones aparte, volvamos a la novela que nos ocupa.

¡Un Kraken!, me trae recuerdos del
film dedicado a Ed Wood
En El canto del vampiro lo importante es la atmósfera: sombras, castillos, bosques densos, paseos nocturnos, encuentros inesperados en la oscuridad... Hay escenas en las que se roza el terror, y lo sobrenatural tiende la mano al detective; el cual deberá mantenerse imperturbable para desenmascarar la argucia que llena de zozobra a los supersticiosos habitantes del pueblo. A medida que avanza la trama el número de cadáveres exangües crece, amenazando con quebrar el ánimo general... Esto que describo no se trata de un concepto innovador, ni mucho menos; empero, basta para mantener al lector pegado a las páginas y que las consuma con voracidad. Me imagino a Jean Ray tecleando la máquina de escribir tan rápido que sale humo de las teclas, ora Dickson contra un espectro, ora un pulpo... Ideas manidas que no suelen sorprender mucho, pero divierten. Estas novelas no pretenden ser más de lo que son, y palían el tedio. Lástima que el tiempo las esté erosionando en todos los sentidos.

¡No soy Holmes, sólo me parezco!

lunes, 5 de marzo de 2012

Asimov y la enseñanza


Un fragmento de una entrevista donde Asimov opina sobre el método de enseñanza actual —bueno, según el usuario que subió el video, Asimov dijo eso en 1988; sin embargo, la enseñanza no ha variado mucho, ¿no?—. Lo dejo por aquí porque plantea algunas ideas interesantes. El escritor tiene sus detractores, pero sus virtudes son, o deberían ser, innegables.

Lo que está claro es que internet ha sido un gran paso a la hora de acercar la cultura a todos. Lo malo es que todavía queda mucho camino. Aquí podéis ver una versión un poco más ampliada de esa parte de la entrevista.

domingo, 26 de febrero de 2012

Capitán de mar y guerra

Las cubiertas de estos libros son
un ejemplo a seguir
Capitán de mar y guerra es el primer tomo de una colección escrita por Patrick O' Brian, compuesta por veinte libros en los que se narran, principalmente, las aventuras de dos personajes: el capitán Aubrey y el doctor Maturin. Hay un tomo más: The Final Unfinished Voyage of Jack Aubrey, pero el autor murió mientras lo completaba. Esta novela comienza explicando cómo entablaron amistad esos personajes, y su primera correría juntos por el mar en la Sophie, una corbeta asignada a Aubrey para ser gobernada tras su ascenso a capitán. Los protagonistas están bien caracterizados, porque tanto la voz narradora como los diálogos tienen en cuenta los intereses propios de cada uno: no será raro que Maturin se preocupe por la fauna que hay a su alrededor, o que hable y actúe según sus conocimientos sorprendiendo a la tripulación, la cual lo venera. Aubrey es un marino con todo lo que eso conlleva, por lo tanto, su punto de vista chocará con el del doctor en algunos aspectos; mas no por ello se verá destruida su recia amistad.

La película basada en las novelas
es elogiable en varios aspectos
La prosa de Patrick es necesariamente funcional debido al gran número de personajes, pues están en un espacio reducido que provoca incesantes encuentros; así que muchos nombres se introducen en las conversaciones o escenas mediante frases cortas, de esa manera se evita una gran cantidad de paja que entorpecería las numerosas escenas de acción. Los saltos en el tiempo son abundantes, pero no omiten nada que pudiese resultar de interés. Hay un buen número de términos marítimos que el profano desconocerá, sin embargo, en las últimas páginas se ha incluido un glosario con todos ellos ordenados alfabéticamente. El lector tendrá así la oportunidad de aprenderlos, y además le dan un mayor realismo a los diálogos. Con todo, es posible comprender la trama sin hacer ni una consulta, por consiguiente no deben ser usados como excusa para no atreverse con la novela.

Prefiero las cubiertas de Edhasa
Tal vez uno de los pocos aspectos negativos sea el precio, porque hacerse con la colección puede suponer un dispendio si no se le va a sacar provecho; aun así, la recomiendo, ya que el autor consigue, gracias al ritmo, que la inmersión en esa realidad de cañones y abordajes sea expeditiva, completa, emocionante. Un acceso directo a la cubierta de la Sophie, donde es posible ver cómo era la vida en un barco de aquella época. Jerarquía, superstición, patriotismo, lucha, bizarría, honor... Las velas se despliegan y comienza la aventura de adentrarse en lo ignoto: ¿qué navío será el próximo?, ¿qué ocurrirá en la noche?, ¿obtendrán un merecido botín? Ésas son preguntas sin respuesta marcadas a fuego en las mentes de toda la tripulación, que deberá ser controlada debidamente para evitar posibles amotinamientos. Una cuestión que no hará retroceder a Jack el afortunado, el capitán que empezó desde abajo y, al igual que Nelson,  sabe hacerse respetar.

«Sabes tan bien como yo que "patriotismo" es sólo una palabra. Y que generalmente acaba significando, o bien "mi país, con razón o sin ella", lo cual es odioso, o bien "mi país siempre tiene la razón", lo cual es una imbecilidad». Stephen Maturin.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Entrevista a Watson (humor)

Encontramos a Watson en las profundidades de bibliópolis,
donde lo pillamos in fraganti devorando, literalmente,
las páginas de un libro








¿Por qué ese nick?

Porque llamarme Sherlock me parecía un poco injusto, como si diese a entender que tengo su intelecto. Está claro que el mío es superior: Sherlock es un farsante. ¿Sabía que en realidad soy yo el que resuelve todos los casos? Lo que pasa es que el éxito me da igual, así que le susurro las soluciones cuando el inspector está distraído.

¿Por qué en su perfil dice «Escritor misántropo» y no «Escritor, misántropo»?

Para empezar, no sé si soy escritor porque soy misántropo o si soy misántropo porque soy escritor...

¡Eso es lo mismo!

(Carraspeos) Bueno, si lo cree así…, pero lo que sí es cierto es que mi misantropía se percibe en lo que escribo, es inevitable. Por eso no hay coma.

Vaya. Sigamos. He leído sus primeras entradas, y aunque no es fácil ver faltas ortográficas sí que están bastante mal puntuadas. (Sonrisa malvada).

Imagino que sabrá que lo más difícil a la hora de escribir es puntuar bien; puntuar bien en una novela es un arte. Las entradas de este blog están escritas a vuela pluma, porque las usé para mejorar ese aspecto, es decir, antes tenía que escribir al ritmo de una tortuga reumática si quería tener una puntuación decente; ahora no. Sin embargo, aún tengo que pulir cosas. La puntuación puede mejorarse en correcciones, pero hacerlo lo mejor posible desde el principio ayuda mucho, sobre todo si es intuitivo.

Veo que sabe salir bien de los apuros. En fin, ¿cuál es su libro preferido?

Imposible responder.

¡Claro que no! Es usted un embustero que se hace pasar por literato.

¿Cómo? Yo nunca dije ser un literato, pero le diré que no puedo responder porque se me agolpan demasiados títulos en la mente. Por eso suelo decir «cualquiera de Delibes», y así me quito de encima esa pregunta. Si usted quiere cuéntele a los demás que las entradas son escritas por un chimpancé mientras yo juego al Street Fighter.

¿Le hubiese gustado conocer a algún autor?

Sí, a Robert Walser; pero antes de que ingresase en el manicomio, no sea que me dé paraguazos en cuanto me vea.

Hace tiempo empezó unos relatos sobre zombis y no los acabó. Eso es una irresponsabilidad que denota desidia.

Touché. Pero puedo continuarlos cuando quiera —si quiero—, no van a escaparse. Además mi objetivo era reivindicar el uso de palabrotas en la literatura. Aunque nadie se escandaliza cuando lee en El Quijote cosas como «hideputa», parece que a algunos les molesta un simple «imbécil» en otros textos. Y en la presentación de esos relatos dije que no sabía si podría continuarlos o no. Debería usted informarse antes de hacer preguntas.

Ha cambiado el aspecto del blog por uno más soso, ¿por qué?

¿Soso? A mí me gusta, y a las pocas personas que me leen también. ¿Insinúa que ellos carecen de gusto?

No, no. (Sonrojo). Pues… Dígame a qué se refiere con lo de «cazador de libros».

Pero eso está claro: cazo libros. Luego enseño mis mejores trofeos en este blog. De todas formas hay muchos cazadores de libros que me superan.

¿Es usted escritor realmente?

He escrito tres novelas. Pero las dos primeras las considero parte del aprendizaje de escribir y me las reservo para mí. Uno no se levanta una mañana cualquiera siendo Shakespeare, eso lleva tiempo y esfuerzo.

¿Cuántos libros lee al año?

Comparado con otros no soy un lector muy bueno, leo sólo unos setenta aproximadamente. Me gustaría tener tiempo para reseñarlos todos porque me entretiene, pero no puedo. Supongo que hay muchos hombres grises por ahí. 

Bueno, veamos. ¿Cuál es su película preferida?

Troll 2. La gente no sabe apreciar su valía. Es una obra de arte sin duda alguna, porque está por encima de muchas otras similares, y la escena donde el chaval grita «¡Oh my god!» es celebérrima.

Es broma, ¿verdad?

No. (Guiño).

¿Por qué me guiña?

¿Quién? (Guiño, guiño).

Lo ha hecho de nuevo, y dos veces.

No sé de qué me habla.

Todas estas tonterías no aparecerán en la entrevista, así que no pierda el tiempo haciéndose el listo conmigo.

De acuerdo. Me portaré bien.

Usted verá, seguro que después de eso ya no le respetarán tanto.

Terry Pratchett va por ahí con patos en el birrete y todo el mundo le respeta.

¡Pero él es un genio!

Nadie es perfecto…

¿Le gusta la música?

Claro, a quién no.

Me refiero a si le va algún estilo concreto.

La música clásica y el rock. Cosas de mi generación, supongo. Yo crecí con los electroduendes, Dragones & Mazmorras, He-man y demás. ¡Ah!, y la mejor canción de todos los tiempos es la de Bilbo. Una pena que Shatner y Nimoy no se hayan dedicado más al mundo de la música...

¿De pequeño querías ser?

Ser sombrero debe de ser una profesión bonita, y ahora hay tan pocos que estarán muy solicitados.

Ya empezamos…

Lo digo en serio. A lo mejor busca una de esas respuestas aburridas: bombero, doctor…

Sería lo normal, sí. ¿Se da cuenta de que me lo pone difícil? Usted es complicado de entrevistar.

Eso depende de la calidad de las preguntas, imagino. (Guiño).

¿Por qué un blog? ¿No le gustan los foros?

Son diferentes. No recuerdo cuándo fue la última vez que escribí en un foro. Lo hacía para que criticasen mis relatos, y me sirvió de mucha ayuda. Lo malo de los foros es que dependen mucho de los administradores, porque hay mucho troll, ya sabe. Y no me refiero a los de Troll 2, que además eran goblins, más bien. Sin olvidar que no a todos les interesa lo que yo digo aquí: hay foros en los que podrían banearme sólo por escribir «Valle-Inclán».

¿Qué serie le gusta más?

Danger 5. Robots, nazis, dinosaurios, espías…

Sea serio, por favor.

Parafraseando a Bilbo, no puedo ser más serio de la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que se merece.

¿…?

Es usted el que ha venido aquí a molestarme con preguntas, márchese si se encuentra incómodo... ¿Qué le ocurre?

Blurp, blurp, (desmayo). 

El entrevistador una vez recuperado del desmayo