sábado, 18 de febrero de 2012

Grandes momentos del cine: créditos iniciales de Watchmen

No hace falta que diga cuál es mi personaje favorito,
¿verdad?


Si prestáis atención en la escena donde Búho Nocturno le da un puñetazo a un atracador, podréis ver a los padres de Batman saliendo del Gotham Opera House acompañados por Alfred, el mayordomo. Y no sólo eso: hay muchos más detalles y personajes conspicuos... El filme podrá gustar o no, pero sus créditos iniciales son estupendos.


viernes, 17 de febrero de 2012

Niebla

Buena cubierta, quizá un poco
juvenil para mi gusto
Cuando Unamuno escribió esta novela su intención era romper el encorsetamiento estilístico de la época, algo que no encajó muy bien con la crítica; pero sí con el público, que valoró la obra con mayor justicia. En Niebla no vamos a encontrar amplias descripciones que anquilosen el ritmo, o florituras que destilen presuntuosidad: lo primero que verá el lector son diálogos, muchos diálogos. Incluso cuando el personaje está solo tiene largos monólogos —algunos de ellos junto a su perro, Orfeo—; pero las conversaciones entre personajes son cortas, rápidas, como si se tratase de una obra actual. Podría afirmarse que Unamuno fue un visionario al que no le importó ni un ápice lo que dijesen de él «entendidos» y petimetres. El curioso nombre que le dio a este nuevo género es el de nivola, en él se le da más importancia al contenido que a la forma. Otras novelas como La tía Tula también entrarían en esa descripción.

Unamuno pensando en sus nivolas
Niebla es, por lo tanto, una novela sencilla con un estilo arriesgado —para la época— que busca agradar al público en general. Si se publicase hoy mismo seguro que la considerarían una obra fresca y jocosa, aunque tal vez posee un argumento desfasado: el clásico hombre que se hace un lío con las mujeres y no sabe por dónde tirar. Sin embargo, el final es sorprendente e impactante. Lo que Unamuno buscaba era demostrar que hay libertad a la hora de escribir; no todo tiene que estar enmarcado por las mismas reglas. Somos nosotros mismos los que, a veces sin darnos cuenta, ponemos límites a la imaginación. Recuerdo haber leído hace tiempo en un foro la siguiente pregunta: ¿Es necesario que siempre haya humanos en la fantasía? La respuesta es no, basta con echar un vistazo a Cristal oscuro o La ciudad de los libros soñadores.

Simpática caricatura del autor con
su obra predilecta
Si tuviese que escoger una novela de Unamuno me quedaría con ésta, y además suelo recomendársela a los que temen abrir un clásico español  —es algo frecuente, porque hay obras foráneas muy atractivas y aquí hubo mucho realismo—, pues en Niebla hasta el prólogo, escrito por uno de los personajes, no tiene desperdicio: «Se empeña don Miguel de Unamuno en que ponga yo un prólogo a este su libro en que relata la tan lamentable historia...». Una curiosidad de la trama es el tiempo y el espacio: no tienen importancia, porque el objetivo que se persigue es que el lector se centre en la historia, algo que se logra magistralmente con elipsis muy bien escogidas. Nos hallamos ante una obra opuesta a la literatura del siglo diecinueve; seguro que algún autor clásico se quedaría aterido si la leyese. Ahora no tiene nada de raro encontrar novelas que se atrevan a experimentar, por suerte la homogeneidad obligada de estilos se ha quedado atrás.

lunes, 13 de febrero de 2012

Star Trek 2009: la película que dividió al fandom

El clásico afiche del que es fácil inferir
qué papeles son más importantes
Las reacciones que este filme generó fueron diversas: desde los alborozos más absolutos, hasta las pesadumbres más agrias; llegando, en algunos casos aislados, a un odio enconado. Para mí sólo engrosa una dilatada lista de largometrajes dedicados a una serie pionera que abrió camino; o sea, que me entretuvo sin más. Pienso que donde Viaje a las estrellas reluce es en la televisión, no en el celuloide; por lo tanto, no me identifico con los dos grupos mayoritarios que se han formado desde que Abrams trocase la franquicia, insuflando aire en unos pulmones necróticos y, por qué no decirlo, bañándose después en un lago de billetes. Estos dos grupos son los pro Abrams y sus detractores. La historia se repite, porque, aunque no lo crean, Roddenberry y los que vinieron detrás también han tenido que soportar críticas duras. Por ejemplo, la serie original recibió ataques del ámbito Hard Sci Fi, aun contando con guionistas de lujo en algunos episodios. Tiene cierta ironía que los defensores de un mundo ideal basado en la tolerancia se tiren los trastos a la cabeza con saña.

Bouuuummm. A ver cuántos peces
salen del agua y caen en el cine
En lo que se refiere a la película una cosa está clara: de momento ha logrado que Viaje a las estrellas vuelva a estar en boca de fans... y no tan fans; que se hable incluso de una posible nueva serie que conduzca a los personajes al lugar que les corresponde. Porque la décima, le pese a quien le pese, fue un fracaso rotundo. ¿Dónde estaban los fans que ahora se rasgan las vestiduras?, ¿viendo El señor de los anillos? El motivo que llevó el filme al naufragio puede ser discutible, mas no el suceso. Otro producto similar sólo hubiese agravado el desastre, porque los prístinos admiradores de la federación unida de planetas fueron difuminados por el tiempo. Era necesaria sangre nueva si se quería seguir exprimiendo el producto, sin importar los vanos encocoramientos de unos pocos; los cuales gustan de afirmar que tras esta novedad «hay que tirar a la basura lo anterior, pues ya no sirve», como si al coger un episodio original éste se incendiase en la mano antes de poder visionarlo. Dislates aparte, queda ver si lo nuevo que se está preparando en estos instantes sigue la pauta comercial anterior o regresa a la crítica social característica de la saga.

Un sofisma: si los villanos llevan
tatuajes, todos los que usan esos
ornamentos también son malvados

Abrams ha incurrido en varias equivocaciones: demasiados brillos, cámaras temblorosas... Sin embargo, supo atraer muy bien al público. La pregunta es si volverá a hacerlo, yo creo que sí; aunque me gustaría que regresase a los orígenes que, sin duda, agradarían a ese difunto héroe de la segunda guerra mundial cuyas cenizas recorren el espacio junto a las estrellas. Star Trek 2009 es un remedo que posee la excusa barata del camino temporal alternativo; en ella se han escudado para convertir al ingeniero en un cliché, o darle una actitud más gamberra al capitán —actitud que ya me molestaba en la serie sesentera—. Se trata, en definitiva, de un reinicio que bien aprovechado puede servir para revitalizar algo que tenía un futuro incierto, y que la nave Enterprise vuelva a despegar llegando a lugares donde el hombre no ha estado. Ya veremos. Quizá este primer tanteo haya sido una jugada maestra de ajedrez que busque dar mate en los siguientes movimientos. Gene decía que la Enterprise no era un conjunto de sets de filmación, o una miniatura usada en efectos visuales, sino un vehículo muy real: uno diseñado con el fin de contar historias.

Star Trek vive.


lunes, 6 de febrero de 2012

Golpe de sangre


La cubierta deja claro qué va a
encontrar el lector. Poco que añadir
Victoria Warshawski es la detective protagonista de las novelas escritas por Sara Paretsky, una autora americana nacida en Kansas. El argumento de Golpe de sangre es simple: averiguar quién es el padre perdido de una amiga. Pero esa investigación que al principio parecía rutinaria removerá asuntos que pondrán en peligro varias vidas. Básicamente se trata de la clásica novela policíaca de investigación con una clara diferencia inusual: el protagonista es mujer. Eso podría ser insuficiente, porque sería fácil cambiarle el sexo al típico detective recio que fuma un cigarro tras otro mientras le arregla la dentadura al sospechoso, y presentarlo como algo novedoso. Sin embargo, la autora consigue que su personaje tenga una voz propia, que sus cábalas y decisiones sean diferentes a lo habitual sin caer —no siempre, al menos— en el fácil recurso de feminizar al arquetipo masculino o entrar en lo folletinesco. «Sin duda Sherlock Holmes habría detectado alguna colilla delatora, las piedrecillas de otro país que no pertenecían al lugar, el fragmento de un sobre».

La autora explorando un lugar que
se parece a una escena del libro
Victoria, al igual que muchos colegas literarios de profesión, no usa armas a menos que tenga un motivo de peso, y su empatía natural le revela detalles que pasarían desapercibidos para la mayoría. Ella es el núcleo de la novela, pues está narrada en primera persona y los secundarios que la rodean no permanecen en escena mucho tiempo debido al rápido desarrollo de la trama, la cual, aun siendo más propia de una novela corta, no desentona y logra transmitir una vaga sensación de movimiento allí donde no hay más que conversaciones, dilatadas esperas...  Quizá la parte negativa es la profusa cantidad de nombres que pueden llevar a la confusión a determinados lectores, porque los cortos capítulos combinados con la velocidad hacen que a veces se pueda olvidar el aspecto de un personaje, ya que las descripciones, aunque extensas, no se van perfilando lentamente, más bien presentan y concluyen en un único párrafo. Algo que tal vez sería más adecuado cuando se manejan menos personajes.

Es curiosa la elección de elementos
que se ha usado para esta portada.
Propongo una para «El señor de los
anillos» donde salga un pan de
Lembas junto al ojo de Sauron
La traducción de Alfaguara es casi correcta, pero tiene erratas difíciles de perdonar porque son las primeras que suelen localizarse en las correcciones; pondré un par de ejemplos: «También registré cuidadosamente el piso antes de sentarme a mirar el correo, pero nadie había intentado introducirse por el acero reforzado de la puerta de entrada ni intentado introducirse por el acero reforzado de la puerta de entrada». «Al fin, saqué un pie como de plomo por debajo de la ropa. La habitación estaba fría. El invierno había sido tan suave que había cerrado el radiador para evitar que se cargara el ambiente, pero al amanecer la temperatura había bajado por la noche. Volví a meter la pierna bajo la manta unos instantes, pero el movimiento había quebrado la cáscara de mi indolencia». Doy por sentado que lo último también ha sido por culpa del traductor y ese abuso desmedido del verbo «haber» no está en el original..., quizá me equivoque; habría que comparar un par de ediciones distintas para averiguarlo. Como las novelas de Sara Paretsky no son muy conocidas por estos lares, dejaré la lista de las que han sido protagonizadas por la detective Victoria.
  1. Valor seguro (1982)
  2. Punto muerto (1984)
  3. Ordenes mortales (1985)
  4. Medicina amarga (1987)
  5. Golpe de sangre (1988)
  6. Marcas de fuego (1990)
  7. Ángel guardián (1992)
  8. Tunnel vision (1994)
  9. Tiempos difíciles (1999)
  10. Sin previo aviso (2001)
  11. Lista negra (2003)
  12. Fuego (2005)
  13. Jugar a ganar (2009)
  14. Body Work (2010)