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El clásico afiche del que es fácil inferir
qué papeles son más importantes |
Las reacciones que este filme generó fueron diversas: desde los alborozos más absolutos, hasta las pesadumbres más agrias; llegando, en algunos casos aislados, a un odio enconado. Para mí sólo engrosa una dilatada lista de largometrajes dedicados a una serie pionera que abrió camino; o sea, que me entretuvo sin más. Pienso que donde
Viaje a las estrellas reluce es en la televisión, no en el celuloide; por lo tanto, no me identifico con los dos grupos mayoritarios que se han formado desde que Abrams trocase la franquicia, insuflando aire en unos pulmones necróticos y, por qué no decirlo, bañándose después en un lago de billetes. Estos dos grupos son los pro Abrams y sus detractores. La historia se repite, porque, aunque no lo crean, Roddenberry y los que vinieron detrás también han tenido que soportar críticas duras. Por ejemplo, la serie original recibió ataques del ámbito
Hard Sci Fi, aun contando con guionistas de lujo en algunos episodios. Tiene cierta ironía que los defensores de un mundo ideal basado en la tolerancia se tiren los trastos a la cabeza con saña.
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Bouuuummm. A ver cuántos peces
salen del agua y caen en el cine |
En lo que se refiere a la película una cosa está clara: de momento ha logrado que
Viaje a las estrellas vuelva a estar en boca de fans... y no tan fans; que se hable incluso de una posible nueva serie que conduzca a los personajes al lugar que les corresponde. Porque la décima, le pese a quien le pese, fue un fracaso rotundo. ¿Dónde estaban los fans que ahora se rasgan las vestiduras?, ¿viendo
El señor de los anillos? El motivo que llevó el filme al naufragio puede ser discutible, mas no el suceso. Otro producto similar sólo hubiese agravado el desastre, porque los prístinos admiradores de la federación unida de planetas fueron difuminados por el tiempo. Era necesaria sangre nueva si se quería seguir exprimiendo el producto, sin importar los vanos encocoramientos de unos pocos; los cuales gustan de afirmar que tras esta novedad «hay que tirar a la basura lo anterior, pues ya no sirve», como si al coger un episodio original éste se incendiase en la mano antes de poder visionarlo. Dislates aparte, queda ver si lo nuevo que se está preparando en estos instantes sigue la pauta comercial anterior o regresa a la crítica social característica de la saga.
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Un sofisma: si los villanos llevan
tatuajes, todos los que usan esos
ornamentos también son malvados |
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Abrams ha incurrido en varias equivocaciones: demasiados brillos, cámaras temblorosas... Sin embargo, supo atraer muy bien al público. La pregunta es si volverá a hacerlo, yo creo que sí; aunque me gustaría que regresase a los orígenes que, sin duda, agradarían a ese difunto héroe de la segunda guerra mundial cuyas cenizas recorren el espacio junto a las estrellas.
Star Trek 2009 es un remedo que posee la excusa barata del camino temporal alternativo; en ella se han escudado para convertir al ingeniero en un cliché, o darle una actitud más gamberra al capitán —actitud que ya me molestaba en la serie sesentera—. Se trata, en definitiva, de un reinicio que bien aprovechado puede servir para revitalizar algo que tenía un futuro incierto, y que la nave
Enterprise vuelva a despegar llegando a lugares donde el hombre no ha estado. Ya veremos. Quizá este primer tanteo haya sido una jugada maestra de ajedrez que busque dar mate en los siguientes movimientos. Gene decía que la
Enterprise no era un conjunto de sets de filmación, o una miniatura usada en efectos visuales, sino un vehículo muy real: uno diseñado con el fin de contar historias.
Star Trek vive.