viernes, 20 de enero de 2012

El tren llegó puntual


Novela corta —unas ciento setenta páginas— de situación. Un soldado alemán toma un billete con destino al frente de la guerra, es decir, a la muerte. Durante el trayecto conocerá a otros dos soldados con los que entabla una amistad pasajera, pero vital. Esta no es una historia gloriosa donde lluevan medallas y se encumbre el honor, sino todo lo contrario: es un viaje dramático lleno de resignación y malos recuerdos. Los tres soldados protagonistas intentan sobreponerse a las experiencias vividas en el campo de batalla, se narran sus recuerdos con la esperanza de atenuar el dolor, juegan, beben... Y el tren sigue su curso inexorable, rápido, directo al humo, la sangre, el fuego.

El autor hace uso de un vocabulario sencillo, sin hacer alarde de florituras que empañen una trama que, sin necesidad de ellas, ya se desarrolla lentamente, porque las dilatadas reflexiones del protagonista ocupan bastante espacio. Las descripciones, por el contrario, son tan breves como eficaces a la hora de crear imágenes: «el mal afeitado», «el rubio». Pero aumentan poco a poco según avanza la trama, sin sobrecargar el texto o detener acciones importantes. Un estilo muy adecuado y cómodo para una novela corta. Heinrich se aprovecha de que el lector sabe que son soldados para ahorrar palabras; usa sólo lo justo para diferenciar primero y completar después.

El tren llegó puntual no carece de profundidad a pesar de su sencillez, Heinrich consigue llevar al lector a su mundo, sentarlo junto a ese pequeño grupo de soldados mientras ellos hacen lo posible para alegrar los días que les quedan. Una buena opción si lográis encontrar un ejemplar a un precio razonable. La novela no es fácil de conseguir, y RBA se ha aprovechado de ello creando una edición rústica y vendiéndola por un precio desgarrador —veinte euros—. Pienso que un libro de ese tamaño debería costar la mitad, sobre todo en esta época. Así lo único que se consigue es la proliferación del libro electrónico, el cual debería ser un complemento y no un sucedáneo. 

lunes, 16 de enero de 2012

The Measure of a Man

Como he visto que este año empieza con un pesimismo insalubre, dejo por aquí un canción para combatirlo: The Measure of a Man. Compuesta por Alan Menken e interpretada por Elton John. También voy a reproducir un comentario del video que me gustó mucho: «Lo que pocos entienden sobre Rocky es que no solo se trata de enfrentar la vida con optimismo: se trata de aclarar y dejar de lado las dudas, de uno mismo y de los demas, de romper las murallas que te pone la vida, de no tener miedo de pelear, aunque todo este en contra de uno, y hacer a un lado a los que digan que no podras. Si uno quiere ganar, tiene que creer que puede hacerlo, sin rendirse ni culpar a nadie de sus problemas, (en el fondo eso es como veneno) , si no, uno no va a ningun lado». Es de Falken6967.
Y de postre:  http://www.youtube.com/watch?v=L9qrdMLi2EE&feature=related

miércoles, 11 de enero de 2012

Nuevos episodios de Sherlock


Justo cuando había perdido las esperanzas de que se continuase esta serie, que sólo tenía tres capítulos, descubrí que se han emitido dos nuevos y el tercero está en camino. Los prometedores títulos son: Scandal in Belgravia, The hounds of Baskerville y The Reichenbach fall. He visto los dos primeros y mantienen el nivel de la primera temporada.

La serie es una adaptación libre de la obra holmesiana, y hasta ahora los guionistas han sabido mantener contento al público, porque su Holmes está muy bien actualizado. Además, como las tramas varían lo suficiente para no mostrar lo mismo que ya se vio tantas veces en el cine y la televisión, es una de las mejores versiones contemporáneas del célebre detective.  

Lo único que me ha disgustado de ella es el personaje de Moriarty, demasiado histriónico, joven, vulgar... Yo me lo hubiese imaginado de otra forma: un hombre provecto, atávico y templado; el cual se esconde en las sombras mientras medita y controla a una sanguinaria organización. Gustos personales aparte, el personaje no está del todo mal y puede caer simpático.

Son pocos episodios porque se tomó la decisión de ir de tres en tres cada cierto tiempo; pero si eso hace que la calidad se mantenga, bienvenido sea.

viernes, 6 de enero de 2012

El valle del miedo

Recomiendo esta edición de Juan
Antonio Molina Foix
Traducida a veces como El valle del terror, esta novela es la última de las cuatro que Doyle escribió sobre Sherlock Holmes, y con ella termino el período Holmesiano, porque los relatos voy a dejarlos a un lado de momento. Hablaba en las entradas anteriores sobre la evolución de Doyle como escritor y cómo fue mejorando desde su primera entrega; aquí, sin embargo, el autor vuelve a los orígenes partiendo la trama en dos partes, las cuales son muy diferentes y crean la sensación de que se están leyendo dos novelas reunidas en un mismo tomo. Aun así, ambas son dignas del célebre novelista: en la primera Holmes resolverá un caso con inusitada brillantez —se nota que ya es veterano y carga sobre sus espaldas una pesada experiencia—; y en la segunda se regresará al pasado para revelar las raíces de la historia que provocó el asesinato anterior. Doyle escribió El valle del miedo después de resucitar a Sherlock Holmes, el cual había muerto en uno de los relatos: El problema final —supongo que decir eso no será un spoiler, porque es muy conocido—.

Este tipo de cubiertas me gustan porque
se alejan de lo pueril e irradian seriedad
La trama comienza dando unas pinceladas a la misteriosa figura de Moriarty: la antítesis de Sherlock Holmes, el personaje que Doyle creó cuando ya se había cansado de su detective y necesitaba a un oponente que estuviese a su altura. Es, como el propio Holmes dice, «el napoleón del crimen»; alguien que ha conseguido un poder desmedido y tiene dos facetas: en las sombras es el cerebro de una gran red criminal, mientras que en la vida pública es un hombre honorable al que todos respetan. Se trata, por lo tanto, de un enemigo aparentemente intocable, y con capacidad de eliminar a cualquier persona sin mancharse. Aunque él se mantiene lejos de la acción su presencia se palpa en cada una de las páginas de la novela, porque los dilatados hilos que mueve llegan a remotos parajes, y zafarse de ellos puede ser una tarea ardua. Con el profesor Moriarty en la partida, Holmes, aun sabiendo quién es en realidad y hasta dónde puede mover sus piezas, tiene las de perder. Doyle concibió un oponente digno que, por suerte para Holmes, aparece muy poco.

Esta otra me deja frío. ¡Qué colores!
¡Qué detalles!
Tras completar un poco el personaje de Moriarty, comienza la clásica escena del cadáver en la habitación y los sutiles detalles reveladores; es decir, la primera mitad del libro entra dentro de lo que se podría denominar como género policíaco. En la segunda Holmes sale de escena para dejar paso a un nuevo protagonista: un tipo duro y armado, supuesto miembro de un clan de asesinos. Al principio no hay una clara relación con lo narrado anteriormente, pero poco a poco se irá esclareciendo la trama hasta que Doyle escribe lo que a mi juicio es uno de sus mejores finales. De las cuatro novelas de Sherlock, ésta es la menos conocida, y puede ser hasta difícil de conseguir —mientras que el resto están en cualquier sitio—; pero es una de las piezas que completan el canon oficial. Y muchos consideran que impulsa a la novela negra como género.

Un saludo a todos y buen fin de semana. Me han dicho que he sido un poco duro en la entrada anterior, así que he decidido darle una segunda oportunidad a la edición de Nowtilus. Cogí un fragmento de la novela, me relajé, di un paseo por la playa, lo leí... y en el enlace que les dejo abajo pueden ver mi reacción.

http://www.youtube.com/watch?v=Y9KyBdPeKHg